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Awataguchi
Yoshimitsu, de nombre usual Tōshirō (藤四郎, Tōshirō), fue un herrero de Awataguchi, en Kioto, de mediados o finales del periodo Kamakura. La Wikipedia en japonés lo sitúa hacia el siglo XIII. Para la NBTHK es el último gran maestro de la escuela Awataguchi, que estuvo activa un siglo durante el periodo Kamakura.
Familia y maestro
Las fuentes no se ponen de acuerdo. El Nihon kokugo daijiten lo hace hijo de 則国 (Norikuni); la Britannica, hijo de 国吉 (Kuniyoshi), «según se dice»; la Heibonsha y la Nipponica, discípulo de Kuniyoshi; la ficha de la Agencia de Asuntos Culturales, hijo de Norikuni o de Kuniyoshi; y la NBTHK, hijo o discípulo de Kuniyoshi.
Fechas
No hay hojas suyas con fecha. La Nipponica lo pone hacia la era 正応 (Shōō, 1288–1293). La NBTHK dice que los registros antiguos lo dan hacia Shōō y que las hojas de Kuniyoshi fechadas en las eras 建治 (Kenji) y 弘安 (Kōan), de 1275 a 1288, lo hacen razonable. Otro número de la revista de la NBTHK habla de las eras Kōan y Shōō, con unas fechas, «1278-82», que no casan con las de esas eras.
Uno de los tres grandes
Toyotomi Hideyoshi lo puso con Masamune y Gō Yoshihiro entre los tres grandes herreros del reino (天下の三名工, tenka no san meikō). El Kyōhō meibutsuchō hace lo mismo: son los «tres autores» de las espadas famosas (名物三作, meibutsu sansaku, o 天下三作, tenka sansaku). La NBTHK añade que es, con Shintōgo Kunimitsu, uno de los dos maestros del tantō.
Hojas quemadas y vueltas a templar
Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi reunieron muchas de sus hojas, y muchas se quemaron en el incendio de Honnō-ji y en la caída del castillo de Osaka, en 1615. Tokugawa Ieyasu las mandó buscar, y el primer 越前康継 (Echizen Yasutsugu) volvió a templar el Ichigo Hitofuri y el Namazuo; el Honebami lo templó un Yasutsugu posterior, tras el gran incendio de Meireki.
La leyenda del Yagen Tōshirō
La Nipponica cuenta que Hatakeyama Masanaga quiso hacerse seppuku con un tantō de Yoshimitsu y la hoja no entró; lo tiró, y se clavó en un mortero de farmacia (薬研, yagen). Por leyendas así, los daimyō del periodo Edo guardaban un tantō suyo como amuleto que no hiere a su dueño.