Los samuráis y su espada

Samurái es una palabra que se usa para todo y explica poco. Aquí va la clase guerrera tal como la documentan las fuentes: de dónde sale, cómo se ordenaba por dentro, por qué la espada llegó a ser su insignia y cuánto pesó de verdad en el combate, hasta que el Estado Meiji la disolvió. La historia de la hoja, periodo a periodo, está en «Periodos: del jōkotō al shinsakutō».

La palabra: bushi y samurái

La palabra samurai (侍) viene de un verbo antiguo, saburau (侍ふ), «estar al servicio, atender a un señor». La forma cambió con los siglos: saburahi en Heian, saburai en Kamakura y Muromachi, y samurai desde el siglo XVI. bushi (武士), en cambio, quiere decir sencillamente «guerrero». La primera nombra una relación, la del que sirve; la segunda, un oficio.

Durante siglos no fueron sinónimos. En Heian, samurai designaba a los servidores de la corte y de las casas nobles; en Kamakura pasó a equivaler al vasallo directo del shōgun; y en Edo, en sentido estricto, era el guerrero de rango alto, por encima del kachi (徒士), el guerrero de a pie de rango bajo. Hoy las dos palabras se usan como equivalentes, y en esta guía también, salvo donde la diferencia importa.

La imagen del samurái como guerrero en armadura que combate a diario tampoco encaja con la época en que la clase fue más numerosa: en los dos siglos y medio de paz de Edo, la mayoría eran funcionarios, administradores y guardias al servicio de su señor, que cobraban un estipendio en arroz y llevaban la espada como signo de su estado.

De dónde salen (siglos X–XII)

No hay una fecha de nacimiento ni una explicación única. La historiografía japonesa ha manejado tres, que los manuales actuales combinan: los señores rurales que roturaban tierras nuevas y las defendían con sus propias armas (kaihatsu ryōshu, 開発領主); las familias de la baja nobleza de la corte que hicieron de la guerra un oficio hereditario, la llamada teoría funcional (shokunō-ron, 職能論); y los contingentes que reclutaban los gobiernos provinciales (kokuga gunsei, 国衙軍制).

Lo que sí se reconoce es el tipo: un jinete que tira con arco y lleva una espada curva. Su fuerza se nota pronto. En 939 Taira no Masakado (平将門) se alzó en el Kantō y llegó a proclamarse «nuevo emperador» antes de morir en combate al año siguiente; en el siglo XI, las guerras del norte, la de los Nueve Años (1051–1062) y la de los Tres Años (1083–1087), forjaron la clientela de los Minamoto. A mediados del siglo XII los guerreros ya decidían las disputas de la corte (Hōgen, 1156; Heiji, 1159–1160), y la guerra Genpei (1180–1185) acabó con los Taira.

El título que coronó a esta clase venía de antes: sei-i taishōgun (征夷大将軍), «gran general que somete a los bárbaros», el mando que en 797 recibió Sakanoue no Tamuramaro (坂上田村麻呂) para las campañas contra los emishi del norte. En 1192 Minamoto no Yoritomo (源頼朝) lo obtuvo y lo convirtió en la cabeza permanente de un gobierno guerrero, el bakufu (幕府), que gobernaba junto a la corte y no en su lugar.

Rollo pintado: guerreros a caballo y a pie ante un palacio envuelto en llamas.
El ataque nocturno al palacio Sanjō (1159) en el Heiji monogatari emaki, rollo pintado del siglo XIII: arqueros a caballo, guerreros a pie y el palacio en llamas. Museum of Fine Arts, Boston. Crédito: Anónimo, siglo XIII (Heiji monogatari emaki, Museum of Fine Arts, Boston) · Dominio público · vía Wikimedia Commons

La escala de la clase

Dentro de la clase guerrera había tanta distancia como entre ella y el resto. En Edo, de arriba abajo:

RangoQué era
daimyō (大名)Señor de un dominio que rendía 10.000 koku de arroz o más; en el siglo XVIII eran en torno a 260.
hatamoto (旗本)Vasallo directo del shōgun con menos de 10.000 koku; desde finales del siglo XVII, con derecho a audiencia.
gokenin (御家人)Vasallo directo del shōgun, sin derecho a audiencia.
samurai (侍)En sentido estricto, el guerrero de rango alto de un dominio: podía presentarse ante su señor, iba a caballo y solía cobrar de tierras.
kachi (徒士)Guerrero de a pie de rango bajo: no veía al señor y cobraba un estipendio en arroz del almacén.
ashigaru (足軽)Soldado de infantería, el escalón más bajo; en algunos dominios, casi asimilado a los criados (chūgen, 中間) y sin apellido.
gōshi (郷士)Guerrero que vivía en el campo y lo cultivaba, con apellido y espada reconocidos.
rōnin (浪人)Samurái sin señor.

Subir de ashigaru a kachi era más fácil que de kachi a samurái, y en algunos dominios el puesto de ashigaru llegó a comprarse y venderse. En cuanto al número, el registro de 1872 contó como shizoku (士族), los antiguos guerreros, al 3,9 % de la población, y como sotsuzoku (卒族), los antiguos soldados rasos, a otro 2 %: en total, en torno a uno de cada veinte japoneses. Por encima de todos seguían la corte y su nobleza (kuge, 公家).

Pirámide escalonada con los rangos de la clase guerrera de Edo, del shōgun a los ashigaru, y dos recuadros aparte para gōshi y rōnin.
La escala de la clase guerrera en Edo, de arriba abajo. Gōshi y rōnin quedan fuera de la pirámide: el primero vivía en el campo y el segundo no tenía señor. Al pie, lo que contó el registro de 1872. Diagrama: Kantei

La espada como privilegio

Hasta finales del siglo XVI llevar espada no distinguía a nadie: campesinos, monjes y comerciantes se armaban. Lo cambió Toyotomi Hideyoshi (豊臣秀吉). Su katanagari (刀狩), la «caza de espadas» de 1588, prohibió a los campesinos tener espadas largas y cortas, arcos, lanzas y arcabuces, con la promesa de que el metal iría a los clavos de un gran Buda que se levantaba en Kioto. No desarmó el campo —muchos pueblos entregaron unas pocas piezas y conservaron el resto—, pero quitó el derecho a portar espada a quien no fuera guerrero. En 1591 otro edicto fijó la separación entre guerreros y campesinos (heinō bunri, 兵農分離): el hombre de armas no podía hacerse campesino ni comerciante, ni el campesino dejar su tierra por el comercio.

Edo apretó más. En 1668 se prohibió a los plebeyos de Edo llevar espada a diario, salvo a los comerciantes al servicio del gobierno, y en 1683 la prohibición alcanzó a todos; la espada corta siguió llevándose por costumbre buena parte del siglo XVIII, y en viajes, bodas y funerales hasta Meiji. La pareja de espada larga y corta, el daishō (大小), quedó como marca de la clase, y para presentarse en el castillo el shogunato fijó hasta su aspecto: vaina negra, piel de raya blanca y trenzado negro. El derecho a apellido y espada (myōji taitō, 苗字帯刀) podía concederse a un plebeyo por sus méritos, a veces sólo de por vida: así lo recibió el cartógrafo Inō Tadataka (伊能忠敬).

Del privilegio nace un mito: el kirisute gomen (切捨御免), el supuesto derecho del samurái a matar sin más al plebeyo que lo ofendiera. La expresión es tardía —los documentos de Edo hablan de teuchi (手討)— y el derecho, muy condicionado: había que probar la afrenta con testigos y dar cuenta a las autoridades, y si no, el caso se juzgaba como un homicidio. A la vez, no responder a una afrenta pública podía castigarse como cobardía. Era, sobre todo, una obligación de honor con trámites.

Fotografía antigua de un hombre de pie, con kimono claro, que sujeta la empuñadura de una espada metida en el cinto y un abanico en la otra mano.
Un samurái fotografiado por Felice Beato en Yokohama en 1864–1865: la espada en el cinto, y no la armadura, es lo que señala su estado. The Metropolitan Museum of Art. Crédito: Felice Beato, 1864–1865 (The Metropolitan Museum of Art) · CC0 · vía Wikimedia Commons

Del chokutō a la katana

La espada japonesa tal como se reconoce —curva, de un solo filo, con arista (shinogi-zukuri, 鎬造) y una espiga que entra en una empuñadura de madera sujeta con una clavija (mekugi, 目釘)— no llegó de golpe. Las hojas antiguas eran rectas (chokutō, 直刀) y de tradición continental; la curva vino del norte.

Los emishi (蝦夷), los pueblos del norte de Honshū, usaban el warabitetō (蕨手刀), una espada corta forjada con la empuñadura en la misma pieza de hierro y el pomo enrollado como un brote de helecho (warabi). Se conocen unas 280, casi todas de Tōhoku y Hokkaidō, de los siglos VII a IX, y las más tardías son más largas y curvas: una espada para tajar desde el caballo. De ahí sale el kenukigata tachi (毛抜形太刀), de la primera mitad del siglo X, todavía de una pieza y con un calado en la empuñadura en forma de pinza de depilar (kenuki), pero ya con arista y curva. Cuando la empuñadura de hierro dejó paso a una de madera fijada con clavija, la espada japonesa quedó completa.

El tachi (太刀) dominó del siglo XII al XV. Se colgaba del cinto con dos tirantes y el filo hacia abajo, y en su origen era un arma de reserva: hasta las guerras Genpei, el arma principal del guerrero a caballo era el arco, y el tachi se usaba al desmontar o al caer. Junto a él aparece pronto el uchigatana (打刀), mencionado ya a comienzos del siglo XII como espada de soldados de a pie. Su origen se discute: pudo alargarse a partir de la daga del infante (sasuga, 刺刀) o de la daga sin guarda que el guerrero de rango llevaba junto al tachi (koshigatana, 腰刀), y probablemente de las dos.

Con la guerra de Ōnin (1467–1477) el combate pasó del duelo de jinetes a las masas de infantería, los ashigaru, con lanza y, desde 1543, con arcabuz. A pie, el tachi colgado estorbaba; el uchigatana, metido en el obi con el filo hacia arriba, se desenvainaba y cortaba en un solo gesto. A finales de Muromachi se generalizó, y muchos tachi antiguos se acortaron por la espiga para montarlos como katana (suriage, 磨上げ): por eso buena parte de lo que queda de los grandes herreros de Kamakura son katana acortadas, muchas de ellas sin firma. En el Bakumatsu, los activistas contra el shogunato (shishi, 志士) volvieron a las hojas largas, casi rectas y de punta grande, el llamado kinnōtō (勤王刀).

La manera de llevarla decide incluso dónde va la firma: se graba en la cara de la espiga que queda hacia fuera cuando la espada se lleva como se pensó, el haki-omote (佩表) en el tachi y el sashi-omote (指表) en la katana. Por eso los museos japoneses exponen el tachi con el filo abajo y la katana con el filo arriba. Las medidas y las formas de cada tipo están en «Tipos de hoja».

Seis siluetas de espada una debajo de otra, de la hoja recta al daishō, con el filo marcado en rojo.
Del chokutō a la katana, en esquema y sin escala: la hoja recta, el warabitetō de los emishi, el kenukigata tachi de una pieza, el tachi, el uchigatana y el daishō de Edo. En rojo, el filo: abajo en las espadas que se cuelgan, arriba en las que se meten en el obi. Diagrama: Kantei
Espada corta de hierro oxidado, hoja y empuñadura de una sola pieza, con el pomo enrollado.
Un warabitetō del siglo VIII, con la empuñadura forjada en la misma pieza que la hoja y el pomo en voluta de helecho. Museo Nacional de Tokio, vía ColBase. Crédito: Museo Nacional de Tokio (ColBase, tnm J-34274) · CC BY · vía Wikimedia Commons
Fotografía antigua en blanco y negro de una espada curva con la empuñadura calada.
Un kenukigata tachi del santuario de Ise: hoja curva y empuñadura de una pieza, con el calado en forma de pinza que le da nombre. Fotografía de un catálogo del Museo Imperial de Tokio de 1938. Crédito: Museo Imperial de Tokio, catálogo de 1938 (Biblioteca Nacional de la Dieta) · Dominio público · vía Wikimedia Commons
Dos esquemas: a la izquierda un tachi colgado del cinto por dos tirantes con el filo abajo; a la derecha una katana metida en el obi con el filo arriba.
Colgada o metida en el obi. El tachi se cuelga con el filo abajo y la katana se mete en el obi con el filo arriba; el punto azul marca la firma, en la cara de la espiga que queda hacia fuera: haki-omote en el tachi, sashi-omote en la katana. Diagrama: Kantei

La espada en el combate real

Los guerreros medievales pedían recompensa por escrito. En sus informes de méritos (gunchūjō, 軍忠状) y en las listas de heridos (teoi chūmon, 手負注文) anotaban quién había sido herido y, muchas veces, con qué arma. Esos papeles son la mejor ventana que existe a cómo se combatía, y cuentan algo que la leyenda calla: la espada hería poco.

El historiador Thomas Conlan contó las heridas con arma conocida de los informes del siglo XIV (721 casos) y de los de 1467 a 1600 (1.208 heridas). En los dos periodos, unas tres de cada cuatro las causaron proyectiles: sobre todo flechas y, más tarde, también balas y piedras. En el siglo XIV casi todas las heridas de cuerpo a cuerpo eran de espada, lo que da en torno a una de cada cuatro del total; desde 1467, la lanza se queda con cuatro de cada cinco heridas cercanas y la espada baja a una de cada veinte. El japonés Suzuki Masaya (鈴木眞哉), con 201 documentos de 1467 a 1637, llega a un reparto parecido: la flecha, en torno a cuatro de cada diez heridas; el arcabuz y la lanza, unas dos cada uno; la piedra, una; y la espada, menos de una de cada veinte.

Las cifras tienen trampa, y el propio Conlan advierte de su falsa precisión. Son heridas de supervivientes del bando que pedía recompensa, casi siempre guerreros con rango: no dicen de qué murieron los muertos ni cuentan a la tropa. Sirven para ver tendencias, no para medir.

En Japón el asunto es un debate abierto. Suzuki y otros autores sostienen que la espada fue un arma secundaria, útil sobre todo para cortar la cabeza del enemigo (kubitori, 首取り) con que se probaba la hazaña; otros historiadores responden que era imprescindible donde la lanza y el arco no sirven: en la melé, dentro de castillos y casas, en los asaltos nocturnos y en el monte. Los números no zanjan la discusión: dicen cuánto hería la espada, no cuándo era insustituible.

Con la paz de Edo, la hoja dejó de probarse en la batalla y empezó a probarse de otra manera: la prueba de corte y las inscripciones que dejó en las espigas se cuentan en «Rangos, pruebas de corte y títulos».

Aun así, la espada siguió saliendo de la vaina de verdad, y la hoja lo registra. Varias espadas célebres deben su fama a las huellas de combate que conservan. El Ishida Masamune (石田正宗) se llama también Kirikomi, «el de los tajos», por los tajos que recibió en el lomo, en la arista (shinogi, 鎬) y en el lomo de la espiga. Y el Honjō Masamune (本庄正宗) llegó a manos del general que le dio nombre con muescas de batalla.

En los talleres se cuenta un caso de finales de Edo, sin fama alguna, que enseña mejor qué deja una pelea: una katana de Fujiwara Tadahiro (藤原忠広) con la que un samurái de rango bajo del pequeño dominio de Okabe (Okabe-han, 岡部藩) se defendió de noche de tres ladrones que querían robarle los fondos que custodiaba. Según ese relato, los tres acabaron malheridos; él sobrevivió, también herido, y su señor lo felicitó por salvar el dinero sin que muriera nadie. La familia habría guardado la espada más de un siglo tal como quedó: cinco mellas en el filo, cuatro tajos en el habaki y otro en la guarda y sus arandelas, el arranque del filo (hamachi, 刃区) partido, el lomo ondulado y la empuñadura ennegrecida por la sangre. Y deja una lección para quien colecciona: dos pulidos posteriores quitaron el óxido y las mellas menores, y con ellas parte de la prueba.

Tres barras horizontales con el reparto de las heridas por arma en tres series de documentos de guerra japoneses.
Qué hería en la batalla, según los informes de heridos: 1333–1394 y 1467–1600 según Thomas Conlan, y 1467–1637 según Suzuki Masaya. En el siglo XIV casi todos los proyectiles son flechas y el resto del cuerpo a cuerpo es de lanza; en la serie de 1467–1600 van juntos flecha, bala y piedra. Porcentajes redondeados de las heridas con arma conocida: son heridas de supervivientes, no causas de muerte. Diagrama: Kantei
Biombo pintado: filas de arcabuceros disparan tras una empalizada de madera mientras cargan jinetes.
Arcabuceros a pie tras una empalizada en la batalla de Nagashino (1575), en un biombo del Museo de Arte Tokugawa de Nagoya: la guerra de infantería que arrinconó a la espada. Crédito: Anónimo (biombo de la batalla de Nagashino, Museo de Arte Tokugawa) · Dominio público · vía Wikimedia Commons
Biombo pintado con una melé de soldados, lanzas, estandartes y jinetes.
La melé en la batalla de Sekigahara (1600), con lanzas, estandartes y jinetes, en un biombo del Museo de Historia de la ciudad de Gifu. Crédito: Anónimo (biombo de la batalla de Sekigahara, Museo de Historia de la ciudad de Gifu) · Dominio público · vía Wikimedia Commons

El fin de la clase (1868–1948)

La restauración Meiji de 1868 no abolió a los samuráis de un golpe: los desmontó pieza a pieza en menos de diez años.

AñoQué pasó
1869Los señores devuelven sus dominios al emperador (hanseki hōkan, 版籍奉還). Los antiguos guerreros pasan a ser shizoku (士族), un estado civil con pensión.
1871Se suprimen los dominios y nacen las prefecturas (haihan chiken, 廃藩置県). Un decreto deja libre llevar o no la espada y el peinado tradicional (sanpatsu dattōrei, 散髪脱刀令).
1873Reclutamiento obligatorio (chōheirei, 徴兵令): la guerra deja de ser el oficio de una clase.
1876, marzoHaitōrei (廃刀令): se prohíbe llevar espada en público salvo con uniforme de gala, a los militares, a la policía y a los funcionarios de servicio. No se prohíbe tenerla.
1876, agostoLas pensiones hereditarias se cambian por bonos del Estado (chitsuroku shobun, 秩禄処分).
1877Rebelión de Satsuma (Seinan sensō, 西南戦争). Saigō Takamori (西郷隆盛) muere en Shiroyama el 24 de septiembre, frente a un ejército de reclutas con artillería.
1947La nueva Constitución suprime los estados nobiliarios; el shizoku se borra del registro civil el 1 de enero de 1948.

La espada no desapareció con la clase: se quedó en las casas, en el ejército y en los museos. Lo que le pasó a la forja entre 1876 y 1953 se cuenta en «Periodos: del jōkotō al shinsakutō».

Línea de tiempo de 1868 a 1948 con siete fechas marcadas.
El fin de una clase: de la restauración de 1868 a la desaparición del shizoku del registro, en 1947–1948. Entre 1877 y 1947 la línea se corta. Diagrama: Kantei
Grabado en color en tres hojas: guerreros con cintas en la frente en torno a un hombre barbudo sentado, con un castillo al fondo.
Saigō Takamori en la retirada de Shiroyama, grabado de Toshimitsu publicado en 1877, el mismo año de la batalla. Freer Gallery of Art. Crédito: Toshimitsu, 1877 (Freer Gallery of Art) · Dominio público · vía Wikimedia Commons

Bushidō, sin idealizar

bushidō (武士道), «el camino del guerrero», suena a código antiguo y cerrado, y no lo fue. La palabra aparece por escrito a comienzos del siglo XVII —una de sus primeras apariciones está en el Kōyō gunkan (甲陽軍鑑), la crónica de los Takeda, hacia 1616— y allí se refiere sobre todo al valor y a la fama en el combate. Antes, el ideal guerrero se decía de otra manera: «el camino del arco y del caballo» (kyūba no michi, 弓馬の道).

En la paz de Edo, pensadores como Yamaga Sokō (山鹿素行) le dieron un contenido confuciano, pensado para una clase que ya no combatía; el Hagakure (葉隠), dictado hacia 1716, circuló como enseñanza reservada del clan Nabeshima hasta el final del shogunato.

La idea que hoy circula por el mundo —un código de honor común a todos los samuráis— es de 1899: la formuló Nitobe Inazō (新渡戸稲造) en un libro escrito en inglés para lectores occidentales, Bushido: The Soul of Japan, y después la hizo suya el nacionalismo militar japonés. Nada de eso la invalida como ideal, pero impide leerla como la norma de ocho siglos de guerreros: cada época y cada casa tuvo la suya.

Retrato fotográfico en blanco y negro de un hombre con gafas, de medio cuerpo.
Nitobe Inazō, autor de Bushido: The Soul of Japan (1899), en una fotografía de la agencia Bain News Service. Library of Congress. Crédito: Bain News Service (Library of Congress) · Dominio público · vía Wikimedia Commons