Periodos: del jōkotō al shinsakutō

La espada japonesa se ordena en unas pocas clases que no son etiquetas de estilo, sino fronteras técnicas y legales: cada una marca un cambio en el acero, en la forma de la hoja o en la ley que la regía. Situar una hoja en su clase es el primer paso de cualquier kantei (鑑定) y condiciona lo que cabe esperar de su acero, su silueta y sus papeles.

Las seis clases

Las fechas varían un año arriba o abajo según el autor, porque las eras japonesas (nengō, 年号) no encajan con el año occidental. Shinsakutō se solapa con gendaitō: designa la obra contemporánea hecha bajo licencia.

ClaseFechasQué abre la frontera
Jōkotō (上古刀)hasta c. 900Hojas rectas de tipo continental (chokutō, 直刀), anteriores a la curva
Kotō (古刀)c. 900 – 1596Aparece el tachi curvo y, con él, las cinco tradiciones
Shintō (新刀)1596 – 1781Keichō 1: país unificado, acero uniforme y fin del Bizen clásico
Shinshintō (新々刀)1781 – 1876Tenmei 1: el movimiento fukko-tō de Suishinshi Masahide
Gendaitō (現代刀)1876 – hoyHaitōrei: se prohíbe portar espada y el oficio se derrumba
Shinsakutō (新作刀)1953 – hoyVuelve la licencia de forja tras la posguerra

La silueta, periodo a periodo (sugata)

El perfil de una hoja —su sugata (姿)— es, junto con el jihada y el hamon, uno de los tres rasgos que un kantei mira primero: cambia de un periodo a otro de forma reconocible incluso sin examinar el acero de cerca. Tres elementos lo definen: dónde se concentra la combadura (sori, 反り), el tamaño de la punta (kissaki, 切先) y la anchura de la hoja entre la base y el yokote.

La posición del sori tiene tres nombres de uso constante: koshizori (腰反り), combadura cerca del koshi —la base, junto al machi—, propia de las tachi del Heian y del Kamakura temprano; toriizori (鳥居反り), combadura uniforme en toda la hoja, como el travesaño de un torii, típica del shintō; y sakizori (先反り), combadura desplazada hacia la punta, del uchigatana del Muromachi tardío en adelante. El diagrama resume, periodo a periodo, hacia dónde se desplaza el sori y cómo crece o se acorta la punta —de ko-kissaki a ō-kissaki y de vuelta a un tamaño medio—, aunque ninguna hoja real sigue la fórmula con la regularidad de un esquema: hay tachi de Kamakura con curvatura ya bastante centrada y katana de Muromachi con koshizori residual.

Jōkotō: antes de la curva

Antes del tachi curvo, la espada en Japón era el chokutō (直刀), una hoja recta de sección variable —sin la arista longitudinal que definiría después el shinogi-zukuri— forjada bajo influencia continental directa, de la península coreana y de China, de donde llegaban tanto el hierro como los artesanos que sabían trabajarlo. El jōkotō no tiene un arranque preciso —la metalurgia del hierro llega al archipiélago hacia el siglo III o IV— y su cierre hacia el año 900 tampoco es una fecha legal como las que marcan las fronteras posteriores, sino el momento en que la curva se generaliza y el chokutō deja de ser la forma corriente.

Es la época del Kofun (古墳, «túmulo») y de los primeros estados centralizados de Yamato: sin escritura propia hasta que llega desde China, sin nengō hasta el siglo VII (Taika, 645), y con un registro de la sociedad que no son documentos sino las propias tumbas. En sus túmulos se colocaban haniwa (埴輪), figuras de terracota hueca —guerreros, caballos, casas— que hoy son el retrato más directo de cómo se armaba un jefe de la época: coraza laminar keikō, casco y una espada recta al cinto, precursora lejana de todo lo que vendría después.

Kotō: los siglos de las grandes tradiciones

Casi todo lo que se considera cumbre de la espada japonesa es kotō. La curvatura aparece a finales del Heian y da el tachi, la hoja larga que se colgaba del cinto con el filo hacia abajo; el uchigatana, antecesor directo de la katana, se generaliza en el Muromachi.

El rasgo material del kotō es la variedad: cada región fundía su propio acero a partir de arena ferruginosa y el resultado se ve en el jihada (肌), la trama del metal. De ahí que el gokaden —las cinco tradiciones— funcione para este tramo y no para los siguientes. Muchas hojas kotō llegan hoy acortadas por la espiga (suriage, 磨上げ) porque se adaptaron a modas y monturas posteriores; una hoja del Nanbokuchō conservada entera es rara.

Heian (794–1185): la corte y el nacimiento del tachi

La capital se traslada a Heian-kyō (hoy Kioto) en 794, y durante buena parte del periodo el poder efectivo está en manos de la corte y, dentro de ella, del clan Fujiwara, que gobierna como regentes de emperadores niños. Es la época dorada de la literatura cortesana —el Genji monogatari, la poesía del Kokin Wakashū— y de un arte aristocrático, refinado y en gran medida ajeno a la guerra.

Pero en las provincias crece una clase que la corte no controla del todo: los bushi (武士), guerreros terratenientes que las casas Taira y Minamoto empiezan a capitanear, y que a finales del periodo protagonizan las primeras guerras civiles de verdadera escala —la guerra Hōgen (1156) y la guerra Heiji (1160)—, antesala de la guerra Genpei (1180–1185) que cierra la época. Es también cuando la hoja se curva: del chokutō recto se pasa al tachi (太刀), colgado del cinto con el filo hacia abajo, obra de los primeros herreros con nombre propio que la tradición conserva —Amakuni, semilegendario, y Sanjō Munechika y Hōki Yasutsuna, ya históricos, activos hacia los siglos X y XI y considerados los fundadores de las tradiciones de Yamashiro y Hōki respectivamente.

El arte narrativo de la época se conserva sobre todo en emakimono (絵巻物), rollos pintados que combinan texto e imagen: el Shigisan Engi Emaki (信貴山縁起絵巻, siglo XII), que narra los milagros del monje Myōren en el monte Shigi, es de los pocos que sobreviven pintados dentro del propio Heian y retrata con detalle la vida cotidiana de la época —no la guerra, todavía marginal en el arte de la corte—; las grandes escenas de batalla del Hōgen y del Heiji se pintarían después, ya en el Kamakura, con la distancia de quien mira una época que había cambiado el país.

Kamakura (1185–1333): el shogunato guerrero y la cumbre técnica

Minamoto no Yoritomo vence en la guerra Genpei y en 1192 recibe el título de shōgun (征夷大将軍); establece su gobierno —el bakufu— en Kamakura, lejos de la corte de Kioto, y con él nace el régimen que gobernará Japón, con interrupciones, hasta 1868: el poder militar por encima del poder imperial. Tras la muerte de Yoritomo el mando efectivo pasa a la familia Hōjō, que gobierna como regentes del shōgun durante el resto del periodo.

Es la cumbre técnica de la forja japonesa: se fijan las cinco tradiciones del gokaden —Yamashiro, Yamato, Bizen, Sōshū y Mino— y Bizen, con acceso a hierro de la región y una demanda constante, se convierte en el mayor productor del país. A mediados de siglo se ensancha la hoja y se acorta la punta —el llamado ikubi-kissaki (猪首切先), «cuello de jabalí»— antes de volver hacia finales de siglo a un chū-kissaki más estilizado.

El acontecimiento que marca el periodo son las invasiones mongolas: Kublai Khan envía dos armadas, en 1274 y en 1281, y ambas fracasan —la segunda, deshecha por un tifón que la tradición bautizó kamikaze (神風), «viento divino»—. La guerra contra un enemigo desconocido, con tácticas y armamento distintos a los de la guerra civil japonesa, queda registrada en el Mōko Shūrai Ekotoba (蒙古襲来絵詞), el rollo pintado que el propio guerrero Takezaki Suenaga encargó hacia 1293 para documentar —y reclamar recompensa por— su actuación en la batalla; es una de las contadas fuentes visuales contemporáneas, no retrospectivas, de un samurái de Kamakura en combate, con tachi, arco y armadura tal como se usaban.

Nanbokuchō (1336–1392): las hojas descomunales

En 1336 Ashikaga Takauji rompe con el emperador Go-Daigo y entroniza a un rival: durante cerca de sesenta años conviven dos cortes imperiales, la del Norte en Kioto, respaldada por los Ashikaga, y la del Sur, exiliada en Yoshino —de ahí Nanboku-chō (南北朝), «cortes del Norte y del Sur»—. Es un periodo de guerra casi continua entre partidarios de una y otra corte, resuelto en 1392 cuando el Sur acepta la reunificación bajo el shogunato Ashikaga, ya instalado en el distrito Muromachi de Kioto.

La demanda de armamento dispara la producción y también su escala: se forjan tachi y nagamaki de hasta 90 y 100 cm, con la punta más larga que ha dado la espada japonesa, el ō-kissaki (大切先). Son hojas pensadas para el combate a pie y a caballo contra masas de infantería, no para el uso ceremonial; la inmensa mayoría de las que sobreviven hoy están acortadas por la base (ō-suriage), porque su longitud dejó de ser práctica en cuanto cambiaron la táctica y la moda, y muchas perdieron la firma en el proceso.

De la armadura del tránsito Nanbokuchō-Muromachi —yoroi de placas laminadas, cordones de seda de colores que identificaban al clan, casco kabuto de campanas remachadas— sobreviven piezas completas en museos: son el objeto que mejor transmite, junto a la propia hoja, la escala del guerrero que llevaba estas espadas.

Muromachi (1392–1573): producción en masa y el teatro Noh

El shogunato Ashikaga, instalado en el barrio Muromachi de Kioto, nunca llega a controlar todo el país: tras la guerra Ōnin (1467–1477), que arrasa la capital, el poder central se diluye y arranca el Sengoku jidai (戦国時代), la «época de los estados en guerra», con señores provinciales —daimyō— en conflicto casi constante hasta bien entrado el siglo siguiente.

La guerra permanente cambia la espada dos veces. Primero la montura: el uchigatana (打刀), llevado con el filo hacia arriba metido en el obi en vez de colgado del cinto, desplaza al tachi porque se desenvaina más rápido, y su curvatura se desplaza hacia la punta —el sakizori del diagrama de arriba—. Después la producción: talleres de Bizen y de Seki, en Mino, fabrican en serie hojas de calidad modesta y precio bajo para ejércitos de ashigaru, la infantería campesina reclutada en masa; a esta producción se la conoce como kazu-uchimono (数打物), «cosas hechas a golpe de número», y convive con encargos de mucha mayor calidad para samuráis de rango. Una hoja de Bizen firmada y fechada en 1526 por el herrero Masazane, hoy en una colección pública, es un ejemplo del cuidado que un maestro reconocido seguía dando a sus piezas en plena época de producción masiva.

Pese a la guerra, es también el siglo del teatro Noh (能), que perfeccionan Kan'ami y su hijo Zeami bajo el mecenazgo del shogunato, y de la ceremonia del té wabi-cha que fija Sen no Rikyū: el mismo daimyō que financiaba una partida de ashigaru con espadas de kazu-uchimono podía ser mecenas de una compañía de Noh o coleccionista de utensilios de té.

Por qué 1596

El corte entre kotō y shintō se fija en Keichō 1 (1596) y no responde a un decreto, sino a varios cambios que convergen:

  • Toyotomi Hideyoshi unifica el país: el comercio del hierro y del acero se centraliza y el metal deja de ser local, con lo que el jihada se vuelve más prieto y luminoso y pierde carácter regional.
  • Entra hierro importado por el comercio con portugueses y neerlandeses, el llamado nanban tetsu (南蛮鉄).
  • La producción de Bizen, la mayor del país, se hunde tras la gran inundación del río Yoshii en la era Tenshō (hacia 1590); los métodos y los herreros de Mino se difunden por toda Japón.
  • La montura cambia: el uchigatana desplaza al tachi y se forjan parejas daishō, con siluetas más uniformes.

Dentro del shintō hay dos etiquetas de uso constante: Keichō-shintō (1596–1624), de hojas anchas que imitan el Nanbokuchō, y Kanbun-shintō (c. 1661–1673), de curvatura muy escasa, punta chū-kissaki y hamon regular, el patrón más reconocible del Edo temprano.

Shintō (1596–1781): la paz de Edo y sus imágenes

En 1603 Tokugawa Ieyasu recibe el título de shōgun y funda en Edo (hoy Tokio) el gobierno que unificará y pacificará Japón durante dos siglos y medio: el sankin-kōtai obliga a los daimyō a residir alternativamente en Edo, controlando así su poder, y el país se cierra casi por completo al exterior desde la década de 1630 (sakoku, 鎖国), con Nagasaki como única puerta controlada de comercio con neerlandeses y chinos.

Sin guerra civil, la espada cambia de función: sigue siendo la insignia del rango samurái —desde 1588, con la «caza de espadas» (katanagari) de Toyotomi Hideyoshi, y de forma más rígida bajo los Tokugawa, portar dos espadas a la vez, el daishō, se convierte en un privilegio de clase reservado por ley—, pero deja de forjarse sobre todo para la guerra. Se estabiliza en un tipo de hoja más uniforme —toriizori, chū-kissaki, jihada más apretado por el hierro ya centralizado— y la firma gana protagonismo estético: con menos combate real que demostrar, el prestigio del herrero y la caligrafía de su mei pesan más que antes.

La paz también hace crecer una cultura urbana que el arte de la época retrata con fruición: el Rakuchū Rakugai-zu (洛中洛外図), pares de biombos que pintan panorámicas de Kioto —templos, procesiones, tiendas, gente de toda condición—, es un género que se pone de moda precisamente en este arranque del periodo Edo, y del que sobreviven decenas de versiones en museos de todo el mundo; poco después arrancará el ukiyo-e, el grabado del «mundo flotante», que documentará el teatro kabuki y los barrios de placer con el mismo detalle con el que estos biombos documentan la ciudad.

Por qué 1781

La frontera del shinshintō lleva nombre propio: Suishinshi Masahide (水心子正秀, 1750–1825), nacido en la provincia de Dewa y activo en Edo al servicio de la casa Akimoto. Convencido de que el shintō había perdido el camino, predicó el regreso a las técnicas del Heian y del Kamakura —el movimiento fukko-tō (復古刀)— y lo difundió con escritos y con un taller que formó a decenas de discípulos.

Lo que sigue es un siglo de revival: hojas que reproducen deliberadamente el Sōshū, el Bizen o el Mino del kotō, con un acero muy limpio y prieto, a menudo con punta larga a la manera del Nanbokuchō. La demanda militar del Bakumatsu, los años convulsos previos a 1868, sostiene la producción y da figuras como Taikei Naotane y Minamoto Kiyomaro.

Shinshintō (1781–1876): revival y Bakumatsu

El cierre del país se rompe en 1853, cuando el comodoro estadounidense Matthew Perry fuerza la apertura de los puertos con una demostración de fuerza naval; la década siguiente, el Bakumatsu (幕末, «final del shogunato»), es de violencia política creciente entre el bando que defiende al shogunato Tokugawa y el movimiento sonnō jōi (尊王攘夷, «reverenciar al emperador, expulsar al bárbaro»), que reclama restaurar el poder imperial y cerrar de nuevo el país.

Después de un siglo de paz, la demanda de espadas pensadas para el combate real —no para la ceremonia— repunta, y con ella el prestigio de la forja shinshintō que había iniciado Suishinshi Masahide. La guerra Boshin (1868–1869), que enfrenta a los partidarios del shogunato con las fuerzas imperiales y termina con la caída de los Tokugawa y la Restauración Meiji, es el último conflicto en que la espada japonesa se emplea a gran escala como arma de guerra convencional: los años siguientes la relegarán a un símbolo, primero por ley y después por la simple sustitución de las armas de fuego.

1876 y 1953: cuando manda la ley

El 28 de marzo de 1876 el gobierno Meiji promulga el Haitōrei (廃刀令), que prohíbe portar espada en público salvo a militares, policías y antiguos señores. El oficio se hunde: muchos herreros pasan a hacer cuchillos y aperos, y los pocos que sobreviven lo hacen de encargos ceremoniales. Gassan Sadakazu es el caso extremo del éxito en ese desierto: en 1906 fue nombrado artista de la Casa Imperial (Teishitsu Gigeiin, 帝室技芸員).

Tras 1945, la ocupación ordena entregar las espadas y la producción se detiene por completo; la intervención de estudiosos japoneses salva las hojas de mérito artístico y en 1948 se funda la NBTHK. En 1953 el organismo japonés de bienes culturales vuelve a expedir licencias de forja, y de ahí arranca el shinsakutō. Hoy forjar exige licencia, cada hoja se registra y la producción de cada herrero está limitada por norma.

Entre 1876 y 1953, dentro de la propia clase gendaitō, conviven dos mundos: por un lado, unos pocos maestros con encargos artísticos o ceremoniales —Gassan Sadakazu entre ellos—; por otro, a partir de los años 1930 y sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, la producción semiindustrial de espadas militares (guntō, 軍刀) para equipar a oficiales del ejército imperial, muy alejada en técnica e intención de la forja tradicional aunque a menudo con montura de aspecto samurái.

Shinsakutō (1953–hoy): la forja con licencia

Desde 1953 forjar una espada en Japón exige una licencia del organismo japonés de bienes culturales, concedida tras un aprendizaje reglado —habitualmente varios años junto a un maestro ya licenciado— y un examen; el número de hojas que cada herrero puede producir al año está limitado por norma, y cada una debe registrarse antes de salir del taller. El objetivo declarado no es la producción en serie sino la conservación del oficio como patrimonio: en 1963 Miyairi Akihira es designado tesoro humano viviente (ningen kokuhō, 人間国宝), el segundo herrero en lograrlo tras Takahashi Sadatsugu.

El shinsakutō (新作刀), «hoja recién hecha», suele mirar hacia atrás: muchos herreros contemporáneos trabajan deliberadamente en el estilo de una tradición del kotō —Bizen, Sōshū, Yamato— o reproducen rasgos del shinshintō, y la NBTHK organiza cada año un concurso de obra nueva (Shinsaku Meitō Ten) que es, hoy, la principal vía de reconocimiento del oficio en vida del herrero.

De Heian a Shōwa

El mundo de la espada trata el Nanbokuchō como periodo aparte y reserva «Muromachi» para 1392–1573, aunque en historia general el shogunato Muromachi arranque en 1336.

PeriodoFechasQué pasa en la hoja
Heian (平安)794 – 1185De la hoja recta al tachi curvo y esbelto; Munechika, Yasutsuna, Ko-Bizen
Kamakura (鎌倉)1185 – 1333Cumbre técnica; hojas anchas de punta corta a mediados de siglo; nace el Sōshū
Nanbokuchō (南北朝)1336 – 1392Hojas enormes con punta larga (ō-kissaki); hoy casi todas muy acortadas
Muromachi (室町)1392 – 1573Se impone el uchigatana con curvatura alta; producción en masa en Bizen y Seki
Azuchi-Momoyama (安土桃山)1573 – 1603Keichō-shintō: copias del Nanbokuchō y acero ya uniforme
Edo (江戸)1603 – 1868Shintō y shinshintō; la espada como insignia de rango más que como arma
Meiji (明治)1868 – 1912Haitōrei de 1876; el oficio casi desaparece
Taishō (大正)1912 – 1926Se sistematiza el estudio y el peritaje; se fija el gokaden tal como se usa hoy
Shōwa (昭和)1926 – 1989Espadas militares, prohibición de 1945, licencias de 1953 y shinsakutō

Nengō principales, de un vistazo

Una fecha grabada en la espiga casi siempre lleva el nombre de una era (nengō, 年号), no un año occidental: esta tabla reúne las eras que más se citan al fechar una hoja japonesa, con la clase a la que pertenecen y qué las hace reconocibles.

NengōAñosClaseQué se asocia con esa era
Kōan (弘安)1278–1288KotōLas invasiones mongolas
Ōei (応永)1394–1428KotōMuromachi temprano; abundante producción fechada
Bunmei (文明)1469–1487KotōLa guerra Ōnin y el inicio del Sengoku
Tenshō (天正)1573–1592Kotō tardíoLa unificación de Hideyoshi; frontera con el shintō
Keichō (慶長)1596–1615ShintōArranque de la clase; Keichō-shintō
Kanbun (寛文)1661–1673ShintōEl perfil Kanbun-shintō, casi sin sori
Genroku (元禄)1688–1704ShintōAuge de la cultura urbana de Edo
Tenmei (天明)1781–1789ShinshintōArranque de la clase; Suishinshi Masahide
Bunka–Bunsei (文化・文政)1804–1830ShinshintōPlenitud del movimiento fukko-tō
Kaei (嘉永)1848–1854ShinshintōVísperas de la llegada de Perry
Keiō (慶応)1865–1868ShinshintōEl Bakumatsu y la guerra Boshin
Meiji (明治)1868–1912GendaitōEl Haitōrei de 1876
Shōwa (昭和)1926–1989Gendaitō / shinsakutōLas espadas guntō; las licencias de 1953
Heisei (平成)1989–2019ShinsakutōForja contemporánea con licencia

Cómo se lee una fecha en la espiga

La fecha, cuando existe, va grabada en el lado de la espiga (nakago, 茎) opuesto a la firma y sigue casi siempre el orden era, año, mes: 嘉永四年二月 es «segundo mes de Kaei 4», es decir 1851.

  • El año 1 de una era es el de su proclamación, así que la cuenta es «año inicial + n − 1». El primer año suele escribirse 元年 (gannen).
  • 吉日 (kichijitsu, «día fausto») cierra muchas fechas: forjar lleva más de un día y el herrero rara vez anota una jornada concreta.
  • Es frecuente añadir el signo del ciclo sexagenario (eto, 干支), que confirma el año por partida doble.
  • Hasta el cambio al calendario gregoriano, en 1873, los meses son lunares: el «segundo mes» no es febrero.
  • Hay rarezas de escritura: 亖 o 二二, «cuatro» escrito con cuatro trazos, es la más citada.
  • Solo una minoría de hojas está fechada. Una fecha de mano del herrero es una prueba de primer orden, pero firmas y fechas también se falsificaron (gimei, 偽銘) o se añadieron después en oro incrustado (kinzōgan-mei, 金象嵌銘) al atribuir una hoja anónima.