La montura en detalle

«Estilos de montura (koshirae)» cuenta qué conjuntos existen; este tema abre las piezas una a una. Quién hace una montura y en qué orden, de qué animal es la piel del puño, hacia dónde miran los menuki, cómo se lee una tsuba por sus dos caras, por qué una tsuba de fundición no sirve para una espada y qué hay dentro de un habaki. Al final, un bestiario para leer los motivos de las guarniciones.

Quién hace una montura

Un koshirae no sale de un solo taller. Lo hacen varios oficios, cada uno con su nombre:

OficioQué hace
sayashi (鞘師)talla la vaina y el alma de madera del puño
nurishi (塗師)laca la vaina
tsukamakishi (柄巻師)forra el puño de piel de raya y lo trenza
shiroganeshi (白銀師)hace el habaki y las arandelas (seppa)
kinkō (金工)cincela los herrajes: tsuba, fuchi, kashira, menuki

El orden de trabajo casi no cambia. Primero el shiroganeshi hace el habaki y las seppa, porque la vaina y el resto de la montura se ajustan a ellos. Después se eligen los herrajes —como mínimo tsuba, fuchi y kashira— y se ajusta el agujero de la tsuba a la espiga. Luego el sayashi hace la vaina y el puño en madera. La vaina pasa al lacador, y los refuerzos de cuerno de la boca, del kurigata y del gancho de retención se pegan antes de lacar. El puño va al tsukamakishi junto con la vaina, para que la silueta del conjunto case, y con los menuki ya elegidos, porque quedan bajo el trenzado. Al final se monta y se ajusta todo. Una montura completa lleva meses: en un caso documentado en un taller, la de un wakizashi tardó 4–5 meses, uno la vaina, otro la laca y después el puño. Y en los talleres se insiste en que alguien tiene que dirigir el conjunto: buenos artesanos sueltos no garantizan una buena montura.

La madera es la del hō (朴), la magnolia japonesa, que se deja secar más de diez años; según un sayashi de la NBTHK, el árbol se corta en día de lluvia. El pegamento tradicional es el sokui (続飯), una pasta de arroz cocido y aplastado: sujeta bien y aun así permite abrir la vaina para repararla. Los pegamentos químicos lo impiden y, según los artesanos de la NBTHK, llaman al óxido. Por dentro, la vaina solo debe tocar la hoja por el lomo; donde la roza, el aceite de años ennegrece la madera y ataca el acero, y la reparación clásica es rebajar esa zona y forrarla de pan de oro con laca.

En general, yasume-zaya (休め鞘), «vaina de descanso», es otro nombre de la shirasaya (ver «El pulido y los cuidados»). En la casa Tokugawa de Owari el nombre designaba además una vaina propia, también llamada abura-zaya (油鞘) o Takeya-zaya (竹屋鞘): de madera sin lacar y sin puño propio. La hoja descansaba en ella con el puño trenzado puesto, en lugar de pasar a una shirasaya corriente, y la vaina llevaba siempre la inscripción de Takeya, el pulidor de la casa.

Diagrama de flujo con seis pasos numerados, del habaki al montaje final, con el nombre de cada oficio.
El orden de trabajo: 1 el shiroganeshi hace el habaki y las seppa; 2 elegir los herrajes (kanagu) y ajustar la tsuba a la espiga; 3 el sayashi talla vaina y puño; 4 el nurishi laca la vaina; 5 el tsukamakishi forra y trenza el puño con la vaina delante; 6 montaje y ajuste final. Diagrama: Kantei

El same: la piel de raya del puño

El puño se forra de same (鮫), una palabra que significa «tiburón» pero que casi siempre designa piel de raya. La especie de referencia es la tsuka-ei, Pastinachus sephen, una raya del Índico y del Pacífico occidental cuyos lomos llevan un empedrado de granos duros. En Japón no había materia prima de esa calidad: la piel se importaba del Sudeste Asiático, y hacia 1620 la Compañía Holandesa de las Indias Orientales la compraba en grandes cantidades para llevarla a Japón. Otra parte llegaba desde Ayutthaya, la capital de Siam, y los daimyō escogían las mejores pieles para regalarlas al shōgun.

El grano mayor, en el centro del lomo de la raya, se llama oyatsubu (親粒). Solo hay uno por piel, y verlo limpio entre los rombos del trenzado es una seña de buen trabajo. La tradición de los talleres añade dos reglas: la cabeza del animal va hacia el kashira y la cola hacia el fuchi, porque los granos, que son escamas, se inclinan hacia la cola; y la pieza se cortaba antes del centro de la piel, con el oyatsubu a media empuñadura, mientras que en muchas monturas de Edo queda junto al kashira, para sacar más de una piel cara.

El forrado sigue un orden. La piel se moja para ablandarla, se prueba en seco varias veces rebajando la madera y al final se pega. En el filo y el lomo del puño se añaden tiras finas de madera, kyōgi (経木), o de papel para igualar la superficie; el adhesivo es kusune (くすね), resina de pino con aceite de colza, o sokui. Bajo cada cruce del trenzado va un taco de papel japonés. En los puños de época Kotō examinados en los talleres no hay tiras: el trenzado va directo sobre los granos, que se notan por encima; es más difícil de hacer, pero el cordón no se mueve.

Hay tres maneras de forrar el puño, el same-kise (鮫着せ):

ForradoCómo esQué dice de la montura
tanzaku-gise (短冊着せ)dos tiras rectangulares encastradas, una en cada carala manera económica, a menudo con recortes
hara-awase (腹合わせ)la piel da la vuelta completa y cierra a tope, normalmente en el centro de la cara urauna vuelta entera, sin solape
maedare-gise (前垂れ着せ)vuelta y media, con el solape por el lado del filola más resistente y la que más piel gasta; monturas cuidadas

El same se lacaba a veces de negro, lo que lo endurece y lo protege del agua. Según la práctica de los talleres, el same lacado era lo corriente en época Kotō, y el blanco se extiende con el Shintō. El blanco era el de gala: para el daishō del traje de ceremonia, el bakufu fijó vaina y trenzado negros con same blanco. En la vaina, la piel lacada y pulida hasta dejar los granos a ras da dibujos que se llaman kairagi (梅花皮), con variantes como hana-kairagi (花梅花皮), mame-kairagi (豆梅花皮), kikutoji (菊閉) o chirimen (縮緬); para eso sirven las partes de la piel que no valen para el puño.

Puño con trenzado marrón sobre la piel de raya blanca, un menuki de dragón bajo el cordón y un kashira de metal labrado; el extremo de madera, sin fuchi, queda a la vista.
Un puño con su piel de raya: los granos blancos asoman entre los rombos que deja el trenzado, con un menuki de dragón en el centro. Crédito: Walters Art Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons
Tres cortes transversales del puño que muestran cómo envuelve la piel de raya en cada forrado.
Las tres maneras de forrar el puño, en corte: A tanzaku-gise, dos tiras en las caras; B hara-awase, vuelta completa cerrada a tope en la cara ura (punto); C maedare-gise, vuelta y media solapada por el filo (ha). Diagrama: Kantei

El daishō visto desde la montura

«Estilos de montura (koshirae)» cuenta el origen del daishō y su papel en el traje de gala. Desde la montura importa otra cosa: qué debe casar entre las dos espadas. La laca de las dos vainas y el color del trenzado de los puños tienen que ser iguales; en los herrajes basta el mismo material y un motivo afín, porque los juegos originales completos son raros. La tsuba de la espada corta es más pequeña: en un juego original medido en un taller, la del dai mide 86 × 81 mm y la del shō, 75 × 70 mm; en general, las de katana rondan los 7,5–8 cm y las de wakizashi, los 6,2–6,6 cm.

La montura del wakizashi no es una katana en pequeño: es la de la espada secundaria del par, con su propia ranura para el kozuka y, según la práctica de los talleres, un kojiri (鐺), el remate de la vaina, redondeado. Cuando fuchi, kashira, kozuka, kōgai y menuki son del mismo autor y del mismo motivo, el juego se llama gotokoromono (五所物), y es de los más apreciados.

Dos avisos prácticos. «Daishō» se refiere a las monturas: dos hojas en shirasaya son un par de hojas, no un daishō. Y no toda montura de Edo es de samurái: prestamistas, jefes de aldea y comerciantes podían llevar wakizashi en viaje o en ocasiones formales. Un edicto de 1629 exigía el daishō al samurái de servicio, y en 1876 el Haitōrei (廃刀令) prohibió llevar espada en público.

Dos espadas de un daishō con vainas negras lacadas y puños trenzados en tono claro, la larga encima de la corta.
Un daishō completo: las dos vainas con la misma laca y los dos puños con el mismo trenzado, que es lo que debe casar entre la espada larga y la corta. Crédito: The Metropolitan Museum of Art · CC0 · vía Wikimedia Commons

Sageo, kurigata y kaerizuno

El sageo (下緒) es el cordón que pasa por el kurigata (栗形) —también kurikata— y ata la vaina al obi. Casi siempre es de seda, aunque los hay de cuero de ciervo, de cáñamo o de algodón, y el tejido más corriente es plano. En Edo su color seguía reglas de rango: el escarlata, por ejemplo, correspondía a los grandes señores y al shōgun. El ojal del kurigata lleva un refuerzo de metal, el shitodome (鵐目).

Las espadas en uso llevaban el sageo suelto, no atado en lazadas de adorno: los nudos decorativos sirven para guardar la espada, no para llevarla, y maltratan el cordón. Según la tradición de los talleres, en tiempo de paz el sageo colgaba suelto y en campaña se ataba más prieto.

Más abajo, algunas vainas llevan el kaerizuno (返角), un gancho de cuerno o de metal que se traba en el obi para que la vaina no salga con la hoja al desenvainar. En la montura Higo se inclina hacia el kurigata. Según la práctica de los talleres, era corriente antes del siglo XVI; después muchas monturas lo omiten, porque estorba en la vida diaria. Se han visto además katana raras con el kurigata en la cara ura: se ha pensado en zurdos o en llevar la espada con el filo hacia abajo, pero no hay explicación segura.

La tsuba también tiene agujeros para cordones. En la montura Satsuma, dos agujeritos, los sayadome (鞘止), permitían atar la tsuba a la vaina para no desenvainar a la ligera; la tradición de los talleres dice que se ataba con algo fácil de romper, papel o alambre fino, y se enseñaba a sacar la espada con vaina y todo si hacía falta. Otras tsuba tienen uno o dos udenuki-ana (腕貫穴), del lado del lomo, para el cordón de muñeca; en el tachi, ese cordón pasaba por la anilla del remate del puño, el sarute (猿手).

Diagrama del tramo superior de la vaina con el kurigata, el sageo pasado por su ojal y el kaerizuno; en un recuadro, una tsuba atada por dos agujeros.
La vaina junto a la boca: 1 koiguchi; 2 kurigata; 3 shitodome, el ojal reforzado; 4 sageo; 5 kaerizuno, el gancho que se traba en el obi. En el recuadro, 6 los sayadome de una tsuba Satsuma, con el cordón atado hacia el kurigata. Diagrama: Kantei
Cordón plano de seda trenzada, blanco con franjas moradas y medallones de colores, con flecos en un extremo.
Un sageo de tachi tejido en seda: el cordón plano que pasa por el kurigata y sujeta la vaina. Crédito: Tokyo National Museum (ColBase) · CC BY · vía Wikimedia Commons

Anatomía de la tsuba

Una tsuba se describe por zonas, y cada una tiene nombre:

ParteQué es
mimi (耳)el borde
ji (地)el plano, entre el borde y el centro
seppa-dai (切羽台)el óvalo central donde asientan las arandelas
nakago-ana (茎穴)el agujero de la espiga
sekigane (責金)las cuñas de cobre que ajustan el nakago-ana a cada hoja
kozuka-hitsu (小柄櫃)la abertura para el mango del kozuka, de media luna
kōgai-hitsu (笄櫃)la abertura para el kōgai, de tres lóbulos, la forma suhama (州浜)
mei (銘)la firma

Las dos caras no son iguales. El omote (表) mira al puño: es la cara que ve de frente quien tiene delante al que la lleva ceñida. El ura (裏) mira a la hoja. Vista una tsuba de katana por el omote, con el nakago-ana en posición de uso, el kōgai-hitsu queda a la derecha y el kozuka-hitsu a la izquierda. La regla de las formas no es exacta, y muchas tsuba de wakizashi y de tantō solo tienen la abertura del kozuka, que se pone a la izquierda.

El seppa-dai del omote recibe el fuchi; el del ura, el habaki. Por eso el ura debe quedar plano. En el omote aparecen a veces golpes de punzón alrededor del nakago-ana: unos son de origen y otros los dio el montador para estrechar un agujero holgado, y siempre van en el omote. La firma suele ir en el seppa-dai, a la izquierda del nakago-ana en el omote, y queda tapada por la seppa al montar; desde el siglo XVI muchas firmas van en el omote, pero en Edo algunos maestros, como Shōami Shigetsugu, firmaban en el ura para que los golpes de ajuste no la dañaran. En las tsuba de tachi, que cuelgan con el filo hacia abajo, el dibujo y la firma se orientan al revés que en una de katana. Se han visto tsuba de tachi remontadas en katana, con el nakago-ana reformado al revés.

La guarda protege la mano y detiene la hoja contraria: el forcejeo guarda contra guarda tiene nombre propio, tsubazeriai (鍔迫り合い).

Diagrama de una tsuba vista de frente con diez partes numeradas y, al lado, la cara posterior con el habaki apoyado.
Una tsuba de katana por el omote, con el filo arriba: 1 mimi; 2 ji; 3 seppa-dai; 4 nakago-ana; 5 sekigane; 6 kozuka-hitsu; 7 kōgai-hitsu; 8 zona habitual de la firma; 9 udenuki-ana. En el recuadro, 10 el ura, cuyo seppa-dai liso recibe el habaki. Diagrama: Kantei
Tsuba redonda de hierro calado, con el agujero central de la espiga y dos aberturas a los lados, una ovalada y otra lobulada.
Una tsuba de hierro calado del siglo XVII: en el centro, el nakago-ana sobre su seppa-dai; a los lados, las aberturas de los hitsu; alrededor, el calado y el borde. Crédito: Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons

El hierro de la tsuba: tekkotsu

En las tsuba de hierro forjado afloran a veces, sobre todo en el borde, nudos o vetas más duros que el resto, de un tono más oscuro: es el tekkotsu (鉄骨), los «huesos de hierro». Es un rasgo apreciado en las tsuba caladas de Owari, en las de Kanayama y en las de Nobuie, y dice mucho del metal: nace de un hierro desigual, trabajado a martillo, con zonas de distinta dureza que el tiempo y la pátina dejan en relieve.

La tradición de los talleres distingue el tekkotsu natural, que sale del propio hierro, del fabricado a propósito, exagerado y repartido con demasiada regularidad, que suele delatar una pieza tardía o una imitación. Según esa observación, el natural nace de un acero desigual: tamahagane (玉鋼) de poca calidad, pocos plegados, recortes de taller soldados o tsuba de tres capas. Se ha visto, por ejemplo, un tekkotsu fabricado en una tsuba firmada Nobuie hecha en el siglo XIX, con una firma probablemente reciente. Un tekkotsu no prueba nada por sí solo: se lee junto con la forma, el calado, la pátina y la firma.

Lo que se valora del hierro de una tsuba es su pátina, el color del óxido estable que ha ido ganando: lijarla o limpiarla con productos para metales borra justo lo que la pieza tiene de antiguo. Cómo se trata el óxido rojo, y lo que se discute sobre el aceite y la cera, se cuenta en «El pulido y los cuidados».

Tsuba redonda de hierro calado en forma de rueda, con el agujero de la espiga y dos cuñas de cobre visibles arriba y abajo.
Una tsuba de hierro forjado de Owari, del siglo XV: la superficie irregular del hierro, trabajado a martillo, y las dos cuñas de cobre (sekigane) del nakago-ana. Crédito: Haa900 · CC0 · vía Wikimedia Commons
Tsuba cuadrada de hierro calado con las esquinas lobuladas; la cruza en diagonal un bastón de mando con incrustaciones de oro, con sus tiras colgando alrededor.
Una tsuba de hierro calado de comienzos del siglo XVIII, con un bastón de mando, el saihai (采配), calado e incrustado de oro: el material manda en la pieza, y su pátina es parte de la obra. Crédito: Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons

Tsuba de fundición: por qué no sirven

Una tsuba se forja. El hierro fundido lleva tanto carbono —más de un 2 % aproximadamente— que no se puede forjar ni templar, y se rompe con un golpe seco. En japonés, la pieza fundida es imono (鋳物) y el arrabio, zuku (銑), frente al acero, hagane (鋼), y al hierro, tetsu (鉄). Una tsuba fundida puede partirse con un impacto que una forjada aguanta: no sirve para montar una espada que se vaya a usar, y queda como objeto de vitrina. Frank Brinkley lo escribía ya en 1902: los japoneses negaban que el hierro fundido hubiera sido nunca un material adecuado para una guarda, porque su tendencia a partirse era una objeción fatal.

Brinkley recoge además una tradición que lo ilustra. Un célebre espadachín de Owari, Yagyū, encargó en el siglo XVI cincuenta tsuba a los mejores artesanos de su tiempo, las machacó en un mortero con un mazo pesado y se quedó solo con las que resistieron; desde entonces sus guardas se pusieron de moda, preferidas a otras de mejor factura que no habían pasado la prueba. Es una anécdota de una sola fuente y así hay que leerla, pero dice bien lo que se esperaba de una guarda.

¿De dónde salen entonces las tsuba de hierro fundido? Casi todas son copias tardías. El propio Brinkley explicaba que muchas de las guardas vendidas a coleccionistas extranjeros en su tiempo eran de fundición, hechas para el comprador incauto, y que de ellas nació la falsa idea europea de que las antiguas se fundían. No hay tsuba antiguas de calidad hechas por fundición; sí hay copias por molde de modelos buenos, de Owari, de Akasaka o de Nobuie. Quien ha visto muchas en los talleres las fecha en los siglos XVIII y XIX y no conoce ninguna de época Kotō; otros coleccionistas llevan la mayoría a Taishō en adelante. En el mercado valen muy poco al lado de una forjada del mismo diseño, y se ha visto partirse una con un martillo de plástico, como una tableta de chocolate. Se reconocen por varias señales, ninguna definitiva por sí sola:

  • rebabas de colada en los cantos interiores de los calados y de los hitsu;
  • poros de burbuja, el su (巣), en las caras planas;
  • la línea de junta del molde en el canto, a veces limada;
  • una pieza algo menor que el modelo, con el seppa-dai y los hitsu más pequeños, por la contracción del metal al enfriar;
  • un óxido extraño y unos cantos apagados, sin la nitidez del cincel;
  • una vejez forzada, enterrando la pieza u oxidándola a la fuerza.

Por eso el apartado Koshirae de este catálogo solo publica monturas y guarniciones con papel de la NBTHK de nivel Tokubetsu Hozon o superior. Una copia fundida no supera ese examen, y el papel garantiza que lo que se ve es obra forjada y cincelada, no una colada. «Papeles del NBTHK» explica qué certifica cada nivel.

Dos tsuba esquemáticas: a la izquierda una forjada; a la derecha una copia fundida con cuatro señales numeradas.
Forjada frente a fundida. En la copia: 1 rebabas en los cantos interiores; 2 poros (su); 3 línea de junta del molde, en el canto; 4 pieza algo menor que el modelo, cuyo contorno se marca en línea discontinua. Diagrama: Kantei

El habaki por dentro

El habaki (鎺) sujeta la hoja en la vaina por fricción contra la boca (koiguchi), la mantiene «flotando» sin que toque la madera salvo por el lomo, y hace de tope para la tsuba y las seppa. Para la conservación de la hoja es la pieza más importante de la montura: lo primero es que ajuste bien; el adorno viene después.

Lo hace el shiroganeshi, y el oficio sigue un orden que la NBTHK ha documentado paso a paso con un maestro del oficio. Se corta una chapa de cobre puro, suaka (素銅); se forja para darle nervio, porque el cobre se endurece al martillarlo; se dobla por la forma del lomo y se vuelve a forjar sobre una espiga falsa (kari-nakago, 仮中心); se rebaja el nomikomi (呑込み), el tramo que asienta en el lomo; se suelda con plata la parte del filo; se lima; se ajusta el chikaragane (力金), la cuña interior del lado del filo, y se prueba en la hoja real hasta que agarra por las cuatro esquinas. Al final se patina con un baño químico.

TipoCómo es
ichijū-habaki (一重鎺)de una pieza; el más corriente
nijū-habaki (二重鎺)de dos piezas encajadas: la interior (shitagai) y la exterior (uwagai); suele ir más trabajado
daitsuki-habaki (台付鎺)con un reborde plano, a modo de peana, en el extremo que asienta contra la seppa
tachi-habaki (太刀鎺)esbelto; sin nomikomi se llama tsukkake-habaki (突掛鎺)

El material más sensato para una espada de uso es el cobre. Encima puede ir una lámina de oro o de plata encastrada, el kin-kise (金着せ) o el gin-kise (銀着せ); en el taller documentado por la NBTHK, de dos décimas de milímetro. Los habaki macizos de oro o de plata, kin-muku (金無垢) y gin-muku (銀無垢), son lujosos pero blandos para el uso; el shakudō y el hierro son poco comunes. Se cuenta que en Edo el kin-kise quedó reservado a los samuráis de alto rango. Un aviso al comprar: si el líquido de patinar se mezcla con aceite y queda bajo la lámina de oro, corroe el habaki desde dentro y acaba picando la hoja.

La superficie se lima con dibujos que tienen nombre: el horizontal, yoko-yasuri (横鑢); el de celosía, higaki-yasuri (檜垣鑢); el Yūjō, que según la tradición de los talleres toma el nombre de un gran orfebre, Gotō Yūjō, el fundador de la casa Gotō, y su variante de pétalos levantados, el botan-Yūjō; el de roca, ganseki (岩石); o el neko-gaki (猫掻き), «arañazo de gato», de trazos irregulares, nacido entre los cinceladores de Edo para el reverso de los kozuka y que pasó también al habaki. Algunos llevan además el mon (紋), el blasón de la casa, calado o grabado. Algunas regiones tenían su propio modelo: el habaki de Kaga, Kashū (加州), con surcos oblicuos, cinco en una cara y cuatro en la otra; el de Owari, con limado horizontal en la pieza exterior y de celosía en la interior; el de Higo, horizontal en la exterior y diagonal con estrías en la interior; y el de Shōnai, con un trazo recto grabado, el ichimonji (一文字), en la pieza interior. Hay talleres que describen además un habaki de Kawagoe (川越), con muescas horizontales.

Diagrama con tres habaki de perfil, un corte del habaki visto de frente y cuatro muestras de limado.
Arriba, ichijū, nijū y daitsuki: 1 nomikomi; 2 uwagai, la pieza exterior; 3 shitagai, la interior. Abajo a la izquierda, 4 el chikaragane en el lado del filo (ha). Abajo, los limados yoko, higaki y Yūjō y los surcos oblicuos del habaki de Kaga (Kashū). Diagrama: Kantei
Habaki dorado con un fino limado de líneas, fotografiado de lado sobre una tela oscura.
Un habaki forrado de oro, con la superficie limada en líneas finas: la lámina va encastrada sobre el cuerpo de cobre. Crédito: MathieuMD · CC BY-SA · vía Wikimedia Commons
Tramo de una hoja con su habaki de cobre, limado en trazos oblicuos, entre el acero pulido y la espiga con su agujero.
El habaki en su sitio, sobre la hoja y justo antes de la espiga: el collar que sujeta la hoja en la vaina y hace de tope para la tsuba. Crédito: Géry Parent · CC BY-SA · vía Wikimedia Commons

Cómo se hacen el fuchi y el kashira

El collar y el remate del puño se hacen de maneras distintas. El fuchi (縁) se arma casi siempre con un aro lateral al que se suelda una placa de tapa perforada para la espiga, y una tercera pieza pequeña de refuerzo. El kashira (頭) se forma de una sola chapa, doblada y repujada, con dos ojales (shitodome) por los que pasa el cordón del trenzado.

El relieve se trabaja repujando la chapa desde el revés y cincelándola por el derecho, con incrustaciones o chapados de otros metales. En algunos fuchi de hierro antiguos, el aro se suelda a la forja y la placa de cobre va encajada sin soldar; es una técnica que se ve en herrajes Higo antiguos. En el tachi, el remate del puño no es un kashira sino un kabutogane (冑金), más macizo y de dos piezas, con la anilla del cordón (sarute) y su ojal (hatome, 鳩目).

Hoy quedan pocos orfebres de guarniciones, y los herrajes de catálogo hechos en serie casi siempre son de fundición. Es la misma frontera que separa, en las tsuba, la obra forjada y cincelada de la colada.

Despiece esquemático de un fuchi en dos piezas y de un kashira de una sola pieza con dos ojales.
El fuchi, despiezado: 1 el aro (koshi) y 2 la placa de tapa con el paso de la espiga. El kashira: 3 una sola chapa, con 4 los ojales (shitodome) para el cordón. Diagrama: Kantei
Juego de fuchi y kashira de hierro oscuro con toques de oro: arriba, el kashira visto por su cúpula ovalada en relieve; abajo, el fuchi visto de lado.
Un juego de fuchi y kashira de hierro: arriba, el kashira visto por la cúpula; abajo, el fuchi visto por el aro, por donde sigue el relieve. Crédito: The Metropolitan Museum of Art · CC0 · vía Wikimedia Commons
Otro juego de fuchi y kashira de hierro: arriba, el kashira, con un ojal de metal dorado a cada lado; abajo, el fuchi visto de lado.
Otro juego de fuchi y kashira: arriba, el kashira, una sola chapa repujada y cincelada, con los dos ojales (shitodome) por los que pasa el cordón; abajo, el fuchi, visto por el aro. Crédito: The Metropolitan Museum of Art · CC0 · vía Wikimedia Commons

Bestiario de las guarniciones

Los motivos de las guarniciones rara vez son pura decoración: suelen contar una historia o plantear una adivinanza visual, y conocer el animal es la mitad de la lectura. Estos son los más frecuentes.

MotivoQué es y qué significa
Dragón, ryū (龍)Sin alas, pero vuela: nace en el agua y sube al cielo como un torbellino. A menudo sujeta la perla de los deseos, hōju (宝珠). El dragón azul, seiryū (青龍), guarda el este. En la tradición de los talleres, el macho se reconoce por la cola rematada en una hoja de espada.
shishi (獅子)El «león» de la iconografía china, no el animal real. Casi siempre con peonías, botan (牡丹): el rey de las fieras con el rey de las flores. Según el dicho, el shishi no ko-otoshi (獅子の子落とし), la madre despeña a sus cachorros y cría solo a los que trepan de vuelta.
kirin (麒麟)Cuerpo de ciervo, cola de buey, cascos de caballo y un cuerno, a veces dos. Anuncia la llegada de un buen gobernante.
sai (犀)Un «rinoceronte» mítico, parecido al kirin pero con el cuerpo cubierto por un caparazón. Es raro, y a veces cuesta distinguirlo del kirin.
baku (獏)Trompa de elefante, patas de tigre, cola de buey y cuerpo de oso. Se come las pesadillas y aleja el mal.
hōō (鳳凰)El «fénix» del Asia oriental, ave del buen gobierno. Se posa en la paulonia, kiri (桐); por eso, en la baraja del hanafuda (花札), la carta de diciembre lo muestra con ella.
nue (鵺)Quimera con cara de mono, patas de tigre y cola de serpiente. Afligía al emperador hasta que Minamoto no Yorimasa (源頼政) la abatió de un flechazo y su criado I no Hayata (猪早太) la remató; como premio recibió la espada Shishiō (獅子王). Su canto nocturno, que se tenía por el del monstruo, es el de un zorzal, el tora-tsugumi (トラツグミ). En el fuchi-kashira, Yorimasa suele ir en el kashira y el nue en el fuchi.
shachi (鯱)Pez con cabeza de tigre o de dragón que escupe agua; en los tejados protege del fuego. Se representa cabeza abajo y cola arriba; los de oro del castillo de Nagoya son los más famosos.
Libélula, tonbo (蜻蛉)El kachimushi (勝虫), «insecto de la victoria»: se dice que siempre vuela hacia delante y nunca retrocede. Motivo guerrero muy frecuente.
Tigre y bambú, take ni tora (竹に虎)Pareja clásica, como la del shishi con la peonía; se ve incluso en algún kurigata.
Carpa, koi (鯉)Motivo de buen agüero en el fuchi y el kashira.

El dragón azul del este forma parte de los cuatro guardianes de los puntos cardinales, los shijin (四神), junto con el tigre blanco, la tortuga negra y el ave bermeja del sur, suzaku (朱雀), a la que a veces se asimila el hōō.

Tsuba ovalada de hierro con incrustaciones de oro: un dragón arriba, un fénix abajo y flores alrededor.
Dragón y hōō en la misma tsuba, en hilo y lámina de oro sobre hierro, rodeados de flores. Crédito: Walters Art Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons
Tsuba oscura con un fénix en relieve entre hojas y flores de paulonia.
El hōō con la paulonia (kiri), su árbol: una pareja que se lee junta. Crédito: Walters Art Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons
Tsuba de metal oscuro con una gran libélula dorada que cruza la parte superior.
Una libélula, el «insecto de la victoria», sobre una tsuba: el motivo guerrero por excelencia. Crédito: Walters Art Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons
Menuki de metal oscuro y oro con un dragón enroscado y una figura montada sobre él.
Un menuki con un dragón y su jinete: el dragón es de los motivos que más se repiten en menuki y fuchi-kashira. Crédito: Walters Art Museum · Dominio público · vía Wikimedia Commons